jueves, 29 de septiembre de 2011

Filmar a cámara lenta

Filming in slow motion


A raíz del artículo que publicamos recientemente sobre varias avispas europeas parasitoides de hormigas (Gómez Durán JM, van Achterberg C (2011) Oviposition behaviour of four ant parasitoids (Hymenoptera,Braconidae, Euphorinae, Neoneurini and Ichneumonidae, Hybrizontinae), with the description of three new European species. ZooKeys 125: 59–106), algunos investigadores nos han preguntado sobre la técnica que empleamos para filmar a cámara lenta los distintos comportamientos de oviposición descritos en el trabajo.
La respuesta es sencilla. Frente a las costosísimas cámaras de video profesionales de alta velocidad, hemos empleado una cámara compacta digital ya fuera de circulación, comprada en el mercado de segunda mano: la Casio Exilim Pro EX-F1 de 6 Mp y zoom óptico estabilizado de 12X. Al objetivo de esta cámara se acoplaba, además, la lente macro Raynox DCR-250, imprescindible para las tomas cercanas de avispas y hormigas.

Lente macro Raynox DCR-250 y cámara digital Casio Exilim Pro EX-F1

Esta cámara permite hacer ráfagas de 60 fotografías por segundo, pero, sobre todo, tiene tres modos de video a cámara lenta: 300 fotogramas por segundo (a una resolución de 512 X 384 píxeles), 600 fps (432 X 192), y 1200 fps (336 X 96). El modo que da mejores resultados es el de 300 fps, con mayor resolución y menos necesidad de luz ambiental. Una vez acoplada la lente macro al objetivo (mediante un sencillo sistema de pestañas), se activa en la cámara el modo macro y se pone el zoom, por ejemplo, en 150 mm para evitar el viñeteo e incrementar el aumento. El objetivo quedará, aproximadamente, a unos 10 cm del insecto.
Existen tres dificultades a tener en cuenta con este equipo. La filmación a cámara lenta necesita mucha luz para evitar el ruido digital. La profundidad de campo es de apenas unos milímetros, y el campo visual muy limitado. Un insecto que se desplace rápidamente, quedará desenfocado o fuera del campo visual. Por tanto, deben elegirse animales o comportamientos localizados en un área de unos pocos centímetros. En nuestras observaciones, por ejemplo, tuvimos que colocar cebos para retener a las rapidísimas hormigas Cataglyphis mientras eran parasitadas por las no menos veloces avispas Kollasmosoma (Video). 
Una ventaja de la filmación a cámara lenta es que, con un poco de cuidado, puede prescindirse del trípode sin que apenas se noten la vibraciones cuando se graba a pulso. 
La cámara Casio Exilim Pro EX-F1 graba videos en formato Mov sin límite de tiempo (dependiendo sólo de la memoria de la tarjeta SD utilizada). Los videos pueden editarse mediante el software Quicktime Pro, que permite cortar secuencias, unirlas a otras, extraer fotogramas, etc, con gran facilidad. 
El siguiente fotograma, extraído de una secuencia filmada a 600 fps, muestra, por ejemplo, a la avispa Tracheliodes quinquenotatus en el preciso momento en que captura una obrera de Tapinoma nigerrimum abrazándola con sus patas delanteras antes de levantarla del suelo y aguijonearla:


El lector puede ver algunos videos a cámara lenta -realizados con este equipo- en varias entradas de este blog:

viernes, 23 de septiembre de 2011

Anotaciones marginales de Cajal

Cajal’s margin notes

En la biblioteca del Instituto Cajal se conservan recuerdos y enseres de nuestro gran sabio: su mesa de laboratorio con microscopio, microtomo, reactivos, preparaciones, el diploma del premio Nobel que le fue concedido en 1906…


Además, en tres armarios, se guarda buena parte de la que fuera su biblioteca personal: mayormente libros de medicina y neurología, pero también muchos de filosofía, psicología e Historia Natural. Las amables bibliotecarias me fueron abriendo uno a uno los armarios, permitiéndome consultarlos y hojearlos. Mi objetivo era muy concreto: buscar notas manuscritas de Cajal en los márgenes de aquellos libros donde se hablara de hormigas. Y allí estaban: a lápiz, a tinta negra, azul o roja, en las ediciones francesas de las obras de Lubbock,  Romanes, Bouvier… (Véase la recensión de uno de los libros de Bouvier en el blog de José Luis Blanco “Hormigas Amarillas”). En las notas se comentan algunos de los experimentos y conclusiones descritos, a veces proponiendo explicaciones alternativas o planteando nuevas experiencias. No encontré anotaciones, al menos en una primera y rápida inspección, en los diez grandes tomos de los célebres Souvenirs entomologiques de H. Fabre. Por contra, el libro más anotado, con innumerables comentarios cajalianos, resultó ser el admirable y extenso volumen de H. Bergson L'évolution créatrice.
En 1899 Cajal viajó a EEUU invitado por la Universidad de Clark con motivo de la Decenial Celebration de dicha institución. En el barco coincidió con otro de los ponentes invitados, el suizo Auguste Forel, psiquiatra e insigne mirmecólogo. Hablaron largamente, en la travesía y durante el tiempo que permanecieron en América. A buen seguro debió influir en el posterior interés de Cajal por las hormigas. Las conferencias se reunieron en un grueso y lujoso volumen que se hallaba en la biblioteca. Cajal dictó tres conferencias sobre la corteza cerebral; Forel, una sobre el hipnotismo y otra sobre la biología de las hormigas. Esta última, que ocupaba 20 páginas en el libro recopilatorio, llevaba una curiosa anotación de Cajal: su traducción al español de un párrafo en el que Forel describía sucintamente (en inglés) a la “común hormiga europea Lasius niger”. Cajal debía estar por entonces en los comienzos de su afición mirmecológica. En el manuscrito inédito que reúne sus observaciones y experimentos sobre las hormigas (1917-1920), la taxonomía y los caracteres genéricos de las varias especies que estudió anteceden al trabajo de campo ulterior. 

miércoles, 14 de septiembre de 2011

La perspectiva poética

The poetic perspective

De vez en cuando, un poco al azar, cojo un libro de poesía y espigo, acá y allá, en el metro o en algún parque, poemas que leo con sorpresa y delectación. En esos momentos demorados el lenguaje poético se me revela, frente al lenguaje de la ciencia, como esencialmente libre. Sin embargo, ambos lenguajes parecen compartir una misma fuente creadora, unas mismas operaciones de la imaginación que los hacen isomorfos… 

The Garden of Eden (Erastus Salisbury Field, 1860) 

La poesía, absolutamente libre en su impulso inicial, va a cristalizar, no obstante, en una compleja trama expresiva. Nombres, verbos, adjetivos –novedosamente interrelacionados–, aspiran a darnos una imagen evocadora del mundo, aspiran, en rigor, a ser una forma de conocimiento. Vea el lector, a modo de ejemplo, estos dos hermosos poemas programáticos de Juan Ramón Jiménez y Rafael Alberti: 

Juan Ramón Jiménez
Eternidades (1918)


¡Intelijencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
… Que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los que ya las olvidan, a las cosas;
Que por mí vayan todos
Los mismos que las aman, a las cosas…
¡Intelijencia, dame
el nombre exacto, y tuyo
y suyo, y mío, de las cosas!



Rafael Alberti
Entre el clavel y la espada (1940)


Después de este desorden impuesto, de esta prisa,
de esta urgente gramática necesaria en que vivo,
vuelva a mí toda virgen la palabra precisa,
virgen el verbo exacto con el justo adjetivo.
Que cuando califique de verde al monte, al prado,
repitiéndole al cielo su azul como a la mar,
mi corazón se sienta recién inaugurado
y mi lengua el inédito asombro de crear.



La ciencia, de otro lado, parece seguir el camino firme y trazado –pleno de certidumbre– de la razón metódica. Pero esta razón, para ser fértil, necesita una y otra vez imaginar posibilidades, anticipar interacciones entre el objeto observado y el medio circundante. Y esta acción creadora del investigador comparte, así lo creo, la misma raíz –y el mismo misterio– que aquella con la que el poeta descubre una expresión inédita y abarcadora del mundo. 
Yo propondría siempre un método poético de observación. Así, con las hormigas que encuentro en mis paseos diarios por el barrio donde vivo: seres que irradian posibilidades e interacciones infinitas, a la espera de una aprehensión poética.