domingo, 25 de enero de 2015

Filosofía y hormigas

Philosophy and ants

Durante los meses de verano de 2014 ocupé mi tiempo libre en dos actividades: la búsqueda y observación de las minúsculas y raras hormigas del género Leptanilla, y la lectura de 3 libros de filosofía, los que dedicó Julián Marías a desentrañar la obra de su maestro Ortega y Gasset (Ortega, circunstancia y vocación 1 y 2, y Ortega: Las trayectorias). Con frecuencia siento la necesidad de simultanear la actividad naturalista (en el campo o frente al microscopio) con algo en principio ajeno y distanciado: la lectura ensimismada de libros de poesía o pensamiento.
Ortega nos enseñó que la vida humana es la realidad radical donde hallamos las demás realidades. La vida humana concreta, en su desenvolvimiento personal e histórico, irá dándonos razón de las cosas. Este método -la razón vital- es estructuralmente narrativo: para entender hay que contar historias.

Libros de Julián Marías sobre la filosofía de Ortega y Gasset y gradillas con muestras de hormigas del género Leptanilla

La incursión en esta filosofía me ha hecho preguntarme qué hago dedicando tanto tiempo a las hormigas, una actividad, en mi caso, esencialmente solitaria y fuera de los círculos académicos. Finalmente no doy otra respuesta que la mera curiosidad y emoción que me produce el acercamiento a la naturaleza. Pero, además, me ha hecho atisbar la complejidad e importancia de los conceptos. Si entonces me vuelvo a la mirmecología, creo ver con claridad algunas dificultades conceptuales no resueltas. Pienso en el concepto de organismo aplicado a las colonias de hormigas, o en la afirmada inteligencia simbólica e instrumental de algunas especies. La misma taxonomía parece alejarse cada vez más del ideal cartesiano de lo claro y distinto. Una ojeada a la obra del mirmecólogo Bernhard Seifert resulta turbadora. En algunos géneros de hormigas cerca de la mitad de las especies son crípticas, indistinguibles de sus hermanas gemelas. Carecemos para ellas de caracteres anatómicos claves, y es menester recurrir a elaborados métodos de morfología estadística, a técnicas de análisis molecular y electroforético, a detallados estudios de ecología y comportamiento comparados. El concepto de especie se somete a revisión, se aleja del clasicismo tipológico y pende, como de un hilo, del criterio de unos pocos expertos.

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