jueves, 4 de noviembre de 2010

Ars Formicaria

La construcción de nidos artificiales de hormigas supuso un avance formidable en los inicios de la mirmecología. En el siglo XVII el naturalista holandés Jan Swammerdam describe uno de los primeros en su Biblia naturae (edición de 1737). En el siglo XVIII el francés Réaumur los menciona en su Historia natural de las hormigas (manuscrito original ca. 1743). A comienzos del siglo XIX el suizo Pierre Huber detalla e ilustra varios de los nidos que empleó en sus pioneros estudios de comportamiento (Historia de las hormigas, 1810).

Formicario de Pierre Huber (1810)

Después vendrían muchos más, como los de Lubbock en la Inglaterra de finales del XIX, utilizados en sus célebres experimentos de psicología experimental, o los del francés Janet, con los que obtuvo un notable éxito en la Exposición Universal de París de 1900. Los nidos artificiales de hormigas se convirtieron pronto en motivo de ocio y disfrute para niños y aficionados, y su desarrollo –con infinidad de modelos y materiales nuevos de construcción– no ha cesado desde entonces.

Sonda para capturar hormigas (izquierda) y formicario (derecha). 1904

Hace unos meses ha salido de imprenta un libro singular, Criar hormigas, del biólogo y maestro Raúl Martínez. Con gran eficacia expositiva, y magníficamente ilustrado, aborda el arte de la construcción de nidos de hormigas sin dejar cabo suelto. A modo de ejemplo, vea el lector la relación de tipos de nidos que analiza paso a paso en el capítulo 3:
Hormigueros de escayola, yeso o cemento (tipos tradicional, Ozo y CyberAnt); hormigueros de metacrilato u otros plásticos duros (tubo con cámara de forrajeo, plástico/triple capa, en forma de tubo); hormigueros Ytong, tipo sándwich, de gel, de madera, de corcho, de arcilla, con vasos de plástico, en acuarios, en caja de CD, en cajas Petri, en portas, en nuez o almendra, hormigueros en semilibertad, comerciales…
Encontramos, además, una introducción general a la biología de las hormigas, fichas de cría, esquemas anatómicos, apuntes de identificación de los géneros más comunes, información sobre las salidas de reinas, experimentos y curiosidades, consejos para mantenimiento de las colonias, para empezar una colección, para organizar talleres escolares, etc.

Portada del libro Criar hormigas de Raúl Martínez (Ed. QVE, 2010)

Taller escolar de construcción de formicarios dirigido por el autor

Exposición de formicarios de Raúl Martínez

Hace año y medio conocí a Raúl Martínez. Quedamos en un parque de mi barrio. Yo saqué de una carpeta un mapa aéreo del parque en cuestión, para señalarle y mostrarle in situ la fabulosa colonia policálica de Tapinoma nigerrimum cuyos senderos entrelazados abarcaban toda la zona. Él sacó de una mochila un viejo nido de escayola, y me esbozó algunas ideas nuevas que quería llevar a cabo... Hablamos largo y tendido, surgió el tema de la escasez de obras mirmecológicas en español, y del interés que tendría un libro de iniciación. Se despidió con estas palabras: “soy muy pertinaz, cuando me propongo algo…”.
Un año después volvimos a vernos en el mismo sitio. Yo le enseñé con entusiasmo unas diminutas avispas parásitas de hormigas que guardaba en un bote Eppendorf. Él trajo, flamante, el nuevo libro que acabo de comentar. Y sacó de la mochila una caja llena de tubos transparentes destinados a ensayar su último proyecto: un "formicario modular", ampliable indefinidamente y modificable a voluntad.

Desde aquí, mi enhorabuena a Raúl, maestro en el Ars Formicaria, y autor de este estupendo y utilísimo libro.

3 comentarios:

  1. Bueno, ¡menudo homenaje!
    Hay que decir que aquella vez que quedamos fue mi primer contacto de campo, fructífero, con hormigas. Así que se puede decir que el autor de este blog es mi maestro.
    Y una cosa no es correcta: no utilice la palabra "pertinaz", dije "cabezón", ja ja.
    Gracias y un abrazo.

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  2. ¡Verdad, verdad¡ ¡Dijiste cabezón y me tomé la licencia de cambiarlo¡

    Un abrazo

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  3. En el Taxomara de Ronda me llevé varios ejemplares del Criar hormigas y ya los he empezado a repartir entre los hijos de mis amigos. ¡Un éxito apabullante! ¡Enhorabuena otra vez, Raul!
    Un abrazo a los dos,
    Xavier Roig

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