miércoles, 16 de marzo de 2016

Viaje a las fuentes

Journey to the fountains

Ya sabe el lector que desde hace unos pocos años ando interesado en las minúsculas –casi microscópicas– hormigas del género Leptanilla: ciegas, subterráneas, crípticas y consideradas entre las más primitivas de la extensa familia Formicidae.
Los mirmecólogos comentan desde hace un siglo que son muy pocos los que han podido verlas vivas o colectarlas. De hecho, están ausentes de muchas colecciones y se desconoce en gran parte su biología, distribución y diversidad. Bajo este comentario subyace la creencia de que estamos ante una rareza mirmecológica, ante unas hormigas escasas y excepcionalmente encontradas.
Esta creencia, sin embargo, debe desterrarse. Aplicando métodos específicos para recolectarlas (en zonas templadas o cálidas del hemisferio oriental), resultan ser abundantes, ubicuas y más ricas en especies de lo hasta ahora imaginado. Este cambio de perspectiva abre un campo sugestivo de investigación: podemos tener una razonable certidumbre de que nuevos muestreos –incluso en zonas ya prospectadas– darán lugar, con relativa facilidad, al descubrimiento de nuevas especies. Si, como pretendo sugerir, este grupo de hormigas constituye un caso de éxito evolutivo, habrá que conjugar varios aspectos: 
  1. La ancestralidad de la subfamilia Leptanillinae, que de acuerdo con algunos estudios moleculares se situaría en la base del árbol filogenético de la familia Formicidae.
  2. Su amplia distribución: desde la región mediterránea al sur de África, desde Yemen a China, desde Japón a Filipinas, Malasia, Indonesia y Australia.
  3. El lentísimo sistema de expansión colonial bajo tierra, consistente probablemente en la fisión o separación de reinas ápteras recién fecundadas que apenas se alejarán unos pocos metros de la colonia madre. 
Es previsible que el medio hipogeo de estas hormigas, que ha conllevado la especialización trófica y la anopsia completa de la casta obrera, constituya en sí mismo un factor de estabilidad y protección respecto del medio epigeo. La extrema lentitud que supone la expansión colonial subterránea, unida a la amplia distribución de esta subfamilia, implica un origen remoto que habría que situar adecuadamente en la dinámica de la deriva continental y la formación de las islas. Considerando la extrema miniaturización y fragilidad de los machos, que tras sus breves vuelos estivales deben penetrar en el suelo y localizar nidos donde fecundar a las hembras, parecería necesaria una alta densidad de colonias, por tanto la abundancia y ubicuidad de estas hormigas que vengo postulando.

 Obrera de Leptanilla SPA-02 de 1.4 mm (Madrid) mostrando la musculatura con microscopio de polarización 

En mis excavaciones en Madrid pude comprobar que las colonias se componen de 100 a 250 obreras, y que están cercanas, con tendencia a la aparición sucesiva de nidos contiguos de la misma especie. Por ejemplo, en un transecto de 30 metros excavado en 2013, 15 muestras de 20 kg de tierra contuvieron obreras de L. charonea (374 individuos en total), y 8 contuvieron obreras de L. SPA-02 (129); en otro transecto de 30 metros excavado en 2014, 16 muestras contuvieron obreras de L. SPA-02 (581), y solo 1 obreras de L. charonea (4).
Los machos –los únicos que salen al exterior, con alas y ojos bien desarrollados– realizan vuelos nupciales desde mediados de junio a finales de septiembre. En una piscina de 40 m2 situada a unos 50 metros de la zona de excavación pude recoger, en visitas diarias entre mediados de julio y finales de septiembre de 2013 y 2014, unos 900 machos de 4 especies diferentes. La recolección de machos flotando en piscinas, fuentes o estanques elimina el factor azar de las excavaciones, proporciona datos precisos sobre la diversidad y distribución de Leptanilla en cada zona, y asegura que en un radio cercano podrán encontrarse las obreras.
***
Adviértase que mi zona de búsqueda en Madrid se limitaba a media hectárea de terreno. Con la experiencia ganada y el convencimiento de que estas hormigas legendariamente raras debían ser notoriamente abundantes, decidí probar suerte en otros lugares fuera de Madrid capital. A tal efecto, en el verano de 2015 realicé cinco viajes de un solo día, y únicamente a centros urbanos a donde llegara el tren o el autobús. Visité San Lorenzo de El Escorial, Aranjuez, Guadalajara, Ciudad Real y Sevilla. Nada más llegar, por la mañana, recorría a pie la localidad buscando fuentes y estanques con agua en reposo. En los cinco sitios colecté un total de 87 machos de Leptanilla correspondientes a 6 especies diferentes. Por la tarde volvía a Madrid.


Tengo actualmente en mi colección siete tipos de machos de Leptanilla ibéricos diferentes, nombrados provisionalmente SPA-01, SPA-02… SPA-07. El único descrito formalmente es SPA-01 (Baroni Urbani, 1977). El macho SPA-05 me lo remitió desde Barcelona el profesor Xavier Espadaler. A la vista del pequeño muestreo realizado, cabe esperar nuevas sorpresas a medida que se exploren otras regiones. 
Los machos son más fáciles de distinguir que las obreras, sobre todo por su genitalia. Algunas de sus estructuras –el edeago, los digiti y los telómeros– muestran claras diferencias entre las distintas morfoespecies. Muestro finalmente imágenes a 200 aumentos de las genitalias de estos siete machos ibéricos.


Referencias: 
  • BARONI URBANI C. 1977. Materiali per una revisione della sottofamiglia Leptanillinae Emery (Hymenoptera: Formicidae). Entomologica Basiliensia 2: 427-488.


2 comentarios:

  1. Enorme tu esfuerzo, tu dedicación y tus ganas de descubrir el mundo. Me descubró ante tí.

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    1. Muchas gracias, Virginia.

      Un cordial saludo,
      José María

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